sábado, 23 de octubre de 2021

Pan sin gluten, frutos secos y pasas.


Segundo pan sin gluten que me sale algo más bueno. Además este se nota que es más ligero. Sólo al cortarlo se nota que hay más aire lo que lo hace más esponjoso y ligero (menos mazacote). Habitualmente sale una miga muy apelmazada lo que lo hace un pan pesado y denso.  Hace años que hago pan, Me encanta amasar y tocar la harina, la masa fermentada. Pero ahora, por indicaciones médicas tengo que tomar sin gluten. Es más engorroso de hacer y hay que añadirle más elementos para que, primero, se aglutine la masa (y no se desmigue) y que tengo una textura parecida al pan normal.
De una receta que existe en un grupo de facebook donde hacen pan sin gluten con panificadora (no tengo panificadora y no voy a comprar un artilugio más)  he hecho un apaño porque no tenía bastante mezcla de harinas sin gluten. 
 
Mi receta ha sido:
350 gr mezcla harinas sin gluten Mercadona
150gr harina maíz blanca
350ml agua templada
150gr agua templada+8gr levadura seca+cucharada café azúcar (dejar espumar)
60gr psyllium (es un aglutinante de los necesarios para que no se desmigue)
8gr sal
30ml aove
70gr mezcla frutos secos para ensaladas
Primero los líquidos y mientras se miden en resto, dejar que la levadura con agua y azúcar comience a espumar. Es imprescindible dejar que la levadura comience a fermentar. Se ayuda con el azúcar.
Mezclar todo. Lo último las sal y los frutos secos.
Mezclar bien y dejar levar. Ha estado 3 horas.
Formar un rulo y poner en molde dónde se va a hornear. Dejar levar. 45 minutos.En rsta segunda fermentación he perdibido que aún crecía por lo que me he decidido a hacerle un corte centrar y ver qué ocurría (desde luego no esperaba que greñara. Apenas he conseguido una buena greña con los panes normales. Menos lo iba a conseguir con esta masa)😕

Al horno precalentado a 200 grados 15 minutos
185 grados 35 minutos
14 minutos 185 grados fuera del molde
Dejar enfriar dentro del horno con puerta cerrada. Así se consigue que la corteza quede algo más crujiente. 
El resultado me ha parecido bueno aunque mejorable. Tenía más gas, por lo que era menos pesado, más ligero, se notaba ya al cortarlo. Y si, me he pasado con la harina por encima (se me ha caido el bote y he quitado la que he podido 😂).
Y bueno, seguiré intentando mejorar la receta. 😁

jueves, 21 de octubre de 2021

Viaje a Oporto. Octubre 2021

 

Con la pandemia aún no finalizada pero con ganas de viajar y descansar lejos de donde resido y trabajo, y después de malograrse un viaje cruzando el atlántico, aquí que me encuentro con días que no trabajo y decidiendo donde ir. Al final me decido por algo medianamente cerca y lo suficientemente lejos para sentir que es un viaje, que me alejo, que voy a cambiar lo que me rodea.

Voy a Oporto. Según me voy informando, me voy ilusionando: ciudad acogedora, medianemente pequeña, lo que la hace manejable, andable, fácil, acostumbrada al turismo y con buenas medidas anticovid. Así que diseño, marco días y voy.

Mi primera dificultad es que al llegar a Oporto, me quedo sin cobertura lo que me deja sin móvil, sin datos y con solo internet siempre que me cedan wifi. Esto me hizo trasladarme al siglo pasado en mis andanzas por Oporto. Pero nada impidió que disfrutara del viaje.

Pero vamos a cosas más interesantes. La ciudad es fantástica y su gente es muy amable. Se come (como en todo Portugal) fantásticamente bien. Disfruté pulpo, croquetas de bacalao, rodaballo, bacalao, cangrejo, gambas y cómo no, francesinhas (un sandwich que no hay que perderse pero hay que ser conscientes que es una bomba calórica. De hecho pedí media y con ración pequeña de patatas y ya verás el tamaño que se gasta). Y claro, hay que tomar vino: vino de Oporto y oporto. Me había informado (desconozco el oporto) de qué ir buscando porque, los que saben, me dicen que es lo mejor. Y bien, fui probando y decidiendo qué me gustaba más, qué me hacía grato el tomar oporto (no soy muy aficionada a las bebidas dulces). Y conseguí encontrar lo que más me hacía disfrutar. Dejo fotos de plato y de sitios donde poder degustarlos, así como fotos de los diferentes oportos que fui probando.

El primer plato es una brocheta de pulpo y gambas con patatas y berza salteadas en Lagostim. Estaba recién llegada, no tenía forma de descubrir restaurantes por la zona, se acercaba la hora de cierre de cocinas (recuerda que cierran más pronto que en España y quería cenar). No fue un plato para tirar cohetes pero cumplió. Destacable la berza, estaba deliciosa, al dente, sabrosa. El pulpo estaba muy tierno y las gambas eran congeladas y ofrecían toda la resistencia posible a ser peladas. 


Esta francesinha la tomé en Cervejaria Brasaõ Aliados. Había coincidido en un restaurante (de esa comida no tengo fotos...fue una tosta de sardinillas y un salmón a la brasa) con una pareja de jovenes. Hablamos del oporto, no sabían cual pedir, y ellos,  que ya llevaban días en Oporto, me comentaron donde la descubriron más suave. Era donde más les había gustado. Y allí que me fuí. Ten en cuenta que es la mitad (no la pedí entera), no la pedí con huevo y las patatas son la ración pequeña. Es una bomba calórica pero hay que probar este sabroso sandwich.

Uno de los restaurantes que me recomendaron en el hotel fue Tascö. Lo intenté y siempre estaba lleno. Al final lo conseguí. Aquí la comida es más exótica, más cuidando detalles y sorprendiendo. Y tienen buen cuidado con el vino. Aunque al necesitar botella pequeña (que no encontré en ningún local), debí ceñirme al vino por copas que tuvieran. En este local, el vino por copas fue excelente. Vallado, un vino blanco Douro D.O.C. seco, con crianza, cuerpo. Libró una justa batalla con un cangrejo azul con camarones, mole y guacamole. Todo bien picante. Como postre y dado que no soy muy amante del dulce, que regalaron un bombón de chocolate negro.
Buscando y preguntando encontré un restaurante (más bien casa de comidas) donde acuden los empleados de las bodegas de la otra parte del río de Oporto, en Vila Nova de Gaia. Restaurante São Gonçalo. Nada más entrar se nota que es una casa de comidas: mucha gente portuguesa, muchos camareros que van de lado a lado, muchos platos de pescado y raciones enormes. Después de dudar sobre qué pescado pedir, me decido por un robalinho a la brasa: en su punto, sabroso y jugoso acompañado de patatas y ensalada avinagrada. Francamente bueno. Como entrante una fabulosa bolinha de bacalhau. Esto no lo puedes perder. Impresionante. El vino, nada que decir...de hecho, comí con agua.


Este bacalao al horno con pan de maiz sobre espinacas salteadas fue en otro de los restaurantes que le tenía ganas. Siempre estaba lleno y era pequeño. Cuidaban el vino de forma exquisita y fue en el sitio donde más vinos por copas que ofrecían. El bacalao estaba impresionante. Era desalado y lo estaba en su punto justo. El pan (que eran migas) de maiz le aportaba el toque dulzón que contrarrestaba la contudencia de las espinacas. Un plato muy muy bueno. Lo tomé en Droop. El vino fue un blanc Rocim, Alentejano del 2020, fresco, aromático que no competía con la delicadeza del bacalao.
Tienen una costumbre que me encantó. Cuando es la hora de la merienda, si pides un vino o un oporto, siempre lo acompañan con algo. En algunos sitios te lo ofertan (y te lo cobran, claro) en otros sin comentar nada, te sacan un cuenco con aceitunas, frutos secos o cualquier otra cosa y es un detalle para aocmpañar tu bebida. El oporto va bien con todo. 

Y estos son algunos de oportos que fui probando. Con diferencia me quedo con el Dow´s 2012 con un toque avinado que lo hace un fantástico compañero de todo: frutos secos caramelizados, aceitunas, almendras saladas. De todo.












 
Y para mi el oporto Dow´s 2012  fue el ganador. Lo busqué en el aeropuerto pero solo encontré del 2015. Así que este, se vino conmigo.
 
Un viaje para repetir: buena comida, buena bebida, mucho que ver, mucho que andar, mucho que visitar. Un placer para todos los sentidos.

martes, 12 de noviembre de 2019

Viaje de verano a Cuba; Octubre de 2019

Este verano, bueno en octubre he estado en Cuba. MI viaje no era el habitual de ir a La Habana unos días y luego a un resort de playa donde tostarme al sol, nadar en aguas cristalinas y tomar ron o combinados. No es que esto no me guste pero quería conocer más el país, la isla, su gente, su comida y, sobre todo, andar, callejar por las ciudades coloniales. 
Con esta intención diseñé mi viaje de quince días: unos días en la Habana, avión y unos días en Santiago de Cuba, autobús (con mucha paciencia) y unos días en Camagüey, más autobús (y más paciencia) y unos días en Trinidad, más autobús (paciencia, paciencia, paciencia) y últimos días en La Habana.
Pero estos blogs no son blogs de viajes, son blogs de gastronomía: comida, bebida, locales. Y aquí es donde voy a parar y detallar algunos de los sitios que he encontrado y que son dignos de tener en cuenta si quieres disfrutar de buena comida. Siempre hay que tener en cuenta que, debido al bloqueo que se sigue manteniendo, es un país con problemas de abastecimiento lo que hace que muchas veces no dispongan de todos los ingredientes que detallan en un plato o que los sustituyan por otros ingredientes parecidos. Y todo ello lo suplen con un plus de amabilidad, buena disposición, deseo de satisfacer y dejar contentos a los comensales. Algo muy de agradecer. Eso si, las prisas hay que dejarlas en casa o, como mucho, en la maleta.
Voy a destacar cuatro locales. Tres de ellos con buen sabor cubano. El cuarto también pero mucho más internacional. Tres de ellos en La Habana y el último en Camagëy.
Lo cierto es que si hay más locales en La Habana, es lo normal porque es donde se concentra el mayor porcentaje de turismo con todo lo que lleva de bueno y de malo.
Adelanto que viajaba con una persona con alergias alimentarias lo que dificultaba las posibilidades de entrar en cualquier local a comer. Se hacía imprescindible que hubiera un cocinero o chef que pudiera comentarle todos los ingredientes de cualquier plato para que no tuviera problemas. Esto ha servido para verificar la buena disposición porque aunque el local estuviera muy concurrido, el chef salía a nuestra mesa a hablar y comentar detenidamente todos los ingredientes y cambiar cualquier ingrediente de su plato el cual no pudiera comer. ¡Fantástico!
Pero vamos a los locales.




En La Habana Casa Eutimia. Si, es uno de los paladares más nombrado, más conocido, más caro de todos los paladares pero aún así es de destacar. El local es ínfimo, la cocina es pequeña pero la comida sigue siendo deliciosa y con sabor cubano. Anuncio que allí comí los mejores frijoles de todo el viaje (tanto que los últimos días del viaje volvimos allí para despedirme de los frijoles y me dieron la receta :-) ). Es vez pedí ropa vieja que venía con los frijoles y arroz blanco: carne deshilachada en salsa con estos acompañamientos. El plato era delicioso, sabroso y apetecible, tanto que siempre invitaba a una cucharada más. Venía con unas láminas de plátano macho bien fritas y crujientes. El compañero del plato fue un cava (no recuerdo ni el nombre. No es un país donde tomar vino o cava -que si tienen- porque como no suele servirse tiene poco movimiento y las botellas tienen más tiempo del recomendado además de ser un precio importante. Pero era el primer día y había que celebrarlo. Esa comida la rematé con un daikiri frappé que venía bien cargado y hizo que apareciera el deseo de una buena siesta.





Allí mismo pedimos nos recomendaran otro local donde pudiéramos comer sin ningún problema (teniendo en cuenta las alergias alimentarias). Ellos mismos nos recomendaron el siguiente: O'Reilly 304 ( esa es la dirección donde está emplazado). Local aparatoso de dos pisos y mínimo. Digo aparatoso porque está en una calle de mucho paso por lo que está lleno hasta la bandera y lo de los pisos lo hace complicado para los camareros y los comensales (la cocina está en el piso superior). Esta vez la comida es una langosta (si habéis tomado bogavante, os parecerá sosa, insípida, un quiero y no puedo. Pero así son las langostas del Caribe). Pero de aquí destaco el moje que te ponen como detalle de la casa junto a unas 'mariquitas'. Aquí es donde aprendo que mariquitas es como llaman a las láminas de plátano macho bien fritas y crujientes. El moje es delicioso: verduras frescas, cebolla, tomate, chile, pimiento rojo, azúcar, aceite de oliva y dejar hacer al tiempo (unas horas). La mezcla es adictiva.













El tercer sitio en La Habana es el comedor/cafetería del segundo piso del Hotel Manzana. Es una cafetería a la que acudíamos con frecuencia porque tiene unos sillones cómodos, un buen aire acondicionado, wifi que aún no siendo huéspedes del hotel, consumiendo por 20 CUPs (moneda en la que nos movemos en Cuba) nos dan una tarjeta para una hora con acceso a la wifi del hotel. Así que allí, alguna que otra vez comimos un almuerzo ligero o nos llevamos  platos elaborados para nuestra cena. De aquí destaco el sandwich cubano: bien relleno de jamón al horno, queso cheddar, mostaza, tomate, algo de verde para disimular y unos crujiente de batata para completar. Simplemente fantástico. Siempre acompañado por una cerveza: Cristal (una rubia que bien fría y con el calor que hacía entraba que era una maravilla) o una Bucanero (una con algo más de sabor que no llegaba a tostada pero iba camino de serlo). Además tenían el detalle de subir al restaurante del hotel (el bueno de verdad) a por un helado (solían tener de coco pero no de vainilla que era el que deseábamos) para hacernos el postre de nuestra infancia: un café espreso junto a una bola de helado. Este postre se merecería estar en las cartas de postres. Si acudís allí, no os perdáis degustar un soberbio ron Cubay 10 años.





El cuarto sitio es un local de Camagüey, La Campana de Toledo con una  excelente cocina criolla. Aquí mi plato fue una carne mechada: Boliche de res, especialidad de la zona. El chef, Antonio Amador,  había salido a nuestra mesa para elaborar el plato de quien me acompaña en este viaje. Cuando le pido mi plato comienza a disculparse: la carne no es un trozo noble de la ternera, es un plato guisado...le dejo decir pero sigo con que ese es el plato que quiero. El plato era soberbio. Si que es cierto que los guisos de carne y la carne mechada se hace con aquellas piezas menos nobles que hay que elaborar bien para hacerlas agradables de comer. Y lo había conseguido: simplemente un plato fantástico que, una vez terminado el almuerzo, alabo y le digo que debe venderlo mejor porque es un plato impresionante. Además el local, la terraza es fantástica, llena de vegetación lo que amortigua el excesivo calor de Camagüey.

Confieso que hay otro local de Santiago de Cuba  del que no conservo fotos. Hacía una noche horrible con lluvia copiosa y el chófer que nos llevaba, Carlos, y que su hijo tenía un restaurante de hamburguesas, le recomendó que nos llevara  a un restaurante a las afueras que se llamaba Marbella. Allí tomamos un pescado fantástico y en fantástico punto de cocción (algo complicado en estos lares).

sábado, 8 de febrero de 2014

Pan de molde de Ibán Yarza con toque garam masala


Aunque sigo haciendo pan, llevaba tiempo sin subir una receta de pan. Y hoy me decido a subir esta. Me ha gustado especialmente porque el pan es fácil y muy agradecido.
Vamos a ello. 
 
Ingredientes
Para el prefermento
150gr de harina de fuerza
90 gr de agua
1/2 gr de levadura

Para el pan
500 gr de harina de fuerza
240 ml de agua a 40º
10gr de sal
15 gr de levadura fresca
todo el prefermento
una buena cucharada sopera de garam masala
una patata cocida (mediana)

Lo primero es hacer el prefermento el día anterior a que se vaya a hacer el pan. En un bol se pone la harina, la levadura  y el agua, mezcla bien y te saldrá una bola. Dale unos meneos y ponla en el bol con un poco de harina por encima y tapa con papel film. Ponla en la nevera (estará casi 24h).
Al día siguiente, es el gran día. Saca el prefermento. Pártelo a trozos con la mano en el bol donde vayas a mezclar todos los ingredientes. Pesa la harina, ponle la levadura fresca. Ralla la patata asada (este es un truco de Yarza para que el pan, las tostadas queden más doradas por fuera y cremosas por dentro. Esto se hace si el pan va a ser destinado a tostadas), la sal y el agua tibia. Añade el garam masala (o nada si quieres hacer un pan de molde normal). Mezcla todo bien.
Amasa durante unos 10/15 minutos. Deja reposar cubierto con un paño.
Cuando lo descubras habrá crecido algo, pero poco. Parte la masa en dos o tres partes (serán las bolas que vas a poner para hacer el pan). En mi caso, tres bolas. Amasa por  separado cada bola y bolea bien (hacer tensión). Y ponlas en la fuente donde vayas a hacer el pan de molde (en mi caso un molde de pyrex alargado). Antes de poner las bolas, pinta bien el molde con aceite para que no se pegue el pan y te sea fácil desmoldarlo.
Una vez puestas las bolas, tapa con un paño y precalienta el horno a 220º. Deja que repose durante una hora más o menos (el mio con 40 minutos ya estaba grande grande).
Mete en el horno (abajo y aire) durante 25730 minutos. Si quieres que se doren las pareces, desmolda y tumba en la bandeja por cada lado durante unos minutos.
Deja que se enfríe y corta a rebanadas.

Coste: barato
Tiempo: como todos los panes, horas
Dificultad: este, la verdad, poca

Lentejas con boniato



Me apetecían unas lentejas pero no las quería como siempre, con los mismos ingredientes...así que me decidí: las voy a hacer con un gran toque oriental. Tenía todo lo necesario para darles ese toque diferente. También era la primera vez que iba a utilizar lentejas cocidas (siempre las hago de las secas) y tienen poco sabor, así que hay que ponerlas en un medio sabroso para hacerlas divertidas.
Vamos a ello.

Ingredientes

un bote de lentejas cocidas
un boniato naranja de buen tamaño
una cebolla
unos taquitos de jamón bien pequeños
garam masala (o curry en polvo)
comino en grano
un puñadito de nueces
unas ramas de cilantro
medio chile fresco
agua, sal, chorrito de aceite

Lo primero es dorar la cebolla una vez cortada en juliana. Ponle un poco de sal. Deja  que lentamente coja color. Mientras pela y corta en dados el boniato. Cuando la cebolla esté pochada, pon los dados de boniato. No los muevas mucho para que no se rompan. Deja que se hagan un poco. Añade unos granos enteros de comino. 
Cuando hayan pasado unos diez minutos, añade el agua de manera que cubra de manera generosa lo que tienes en la cazuela. Deja que hierva lentamente (hay que cocer el boniato). Añade el jamón.
Abre y cuela las lentejas (quítales el agua en la que vienen) y lava bien con agua. En un mortero vamos a hacer el majado para añadir a las lentejas. Pon unas nueces peladas y con un poco de sal, machacalas. Añade también unos granos de comino. Pon un puñado de cilantro fresco y bien lavado y machada hasta hacer una pasta.
Prueba lo que tienes en la cazuela. Mira si necesita algo de sal. Echa las lentejas escurridas, dos cucharadas de garam masala y el majado del mortero. Deja que hierva todo junto para que se mezclen los sabores. 
Llegamos a la guindilla: abrela y quita las pepitas y los nervios (así picará casi nada) y cortalo en pequeñitos trozos y añadelo al guiso. Si le dejas los nervios, picará bastante más pero si lo pones al final (si no cuece) picará poco pero si lo dejas cocinar, el picante irá subiendo. Tú eliges.
Y ya...en poco más de veinte minutos un plato delicioso para estos días de invierno.
Coste: poco
Tiempo: media hora
Dificultad: ¿?

miércoles, 22 de enero de 2014

Quiche de brocoli y queso de cabra


 
Si...llevo mucho tiempo sin subir una receta. Si que he seguido cocinando (no tanto como antes) pero estoy de un perezoso. Bueno, esta me la han pedido y me he puesto manos a la obra porque si no, tampoco la subo. Me disculpo porque no hay fotos del paso a paso como tengo costumbre en mis recetas pero es que no la pensaba subir. 

Ingredientes:
brócoli
calabaza
rulo de queso de cabra
2 huevos
leche de coco (que puede sustituirse por nata vegetal o nata)
queso rallado
cominos, sal, pimienta
queso rallado para gratinar
harina, aceite, gaseosa, sal y bicarbonato (para la masa)

Lo primero es pochar el brócoli y la calabaza. Limpia y saca las flores del brócoli y lávalo bien. Ponlo en una cazuela con un buen chorro de aceite, sal, cominos y deja que se poche lentamente. Mientras pela y corta en trocitos la calabaza (si no tienes, nada...puedes sustituir por zanahorias o por nada.
Los viajes al pueblo son lo que tienen. Te vienes con una enorme calabaza que hay que darle salida. Así que he hecho crema de calabaza, esta quiche, calabaza al horno. Vamos, de todo lo que se me ha ocurrido). Y deja que se haga lentamente. Puedes hacerlo de un día para otro.
Monta la masa. La he hecho en muchas recetas, es una falsimasaquebrada, pero te refresco la memoria. Una medida de gaseosa, una medida menos un dedo de aceite, un puñado de sal, una cucharada de café de bicarbonato y la harina que admita hasta formar una bola. Es una masa elástica y fácil de trabajar. 
Extiende la masa en una fuente desmoldable. En el fondo coloca láminas de queso de cabra. Añade el brócoli con calabaza. Disponlo bien repartido.
Bate los dos huevos con la leche de coco. Añadele sal y pimienta al gusto. Vuelca el resultado sobre la quiche.
Pon el queso rallado a tu gusto y al horno. 180º durante unos 25' (depende de horno) y vigila para que no se queme por encima. Si fuera necesario gratina para que quede bien dorada. Y ¡a disfrutar!
 
Coste: barato
Tiempo: una hora
Dificultad: ¿ves alguna?